26/03/2004

Impactantes historias de un trotamundos de paso en Chiloé

"Los viajes me han ayudado a cambiar mi forma de ser, a estar más cerca del corazón de la gente, del alma de la gente, pero de la gente sencilla, que no tiene máscaras en su vida".

Cientos de fotografías, diapositivas, recuerdos de nombres, de caras y de lugares son los mayores tesoros que posee Nelson Villablanca.

Protector de las tortugas

-¿Cómo se hace para viajar sin dinero?

- Sólo perdiendo el miedo a las inseguridades, porque nos han metido en la cabeza que para viajar hay que tener los bolsillos llenos de plata y eso no es así. Sólo hay que atreverse. Cuando uno viaja puede hacer muchas cosas. He hecho muchas labores, como por ejemplo en Guatemala estuve sembrando maíz, he ayudado a sembrar arroz, he vivido con los campesinos. En Costa Rica, en varias oportunidades me ofrecí para trabajar como voluntario cuando llegan a desovar las tortugas bauda.

 

-¿En que consiste ese trabajo?

- Las tortugas bauda son enormes, la caparazón es del porte de una puerta y pueden llegar a pesar mil kilos. Llegan a desovar a las costas del Caribe y los huevos deben ser protegidos, porque son depredados por los campesinos. Tienen un valor nutritivo, un valor alimenticio, que los hace ser muy cotizados por los turistas, entonces los restauranes los compran. Un campesino se puede ganar treinta mil pesos si pilla una tortuga poniendo huevos. Una tortuga pone entre cien y ciento veinte huevos cada ocho días.

Cada dos años regresan a la playa donde nacieron y están durante dos meses poniendo huevos. De los ochocientos que ponen se salva sólo el uno por ciento. Los voluntarios además de proteger los huevos trasladándolos a otro lugar cercano, las medimos y las marcamos.

 

-¿Cómo han incidido en su vida las experiencias de los viajes?

- Me han ayudado a cambiar mi forma de ser, por lo tanto a estar más cerca del corazón de la gente, del alma de la gente, pero de la gente sencilla, que no tiene máscaras en su vida. Me ha ayudado la toma del ayahuasca, pero también el bípasana.

 

MEDITACION BUDA

 

-¿Podría explicar en que consiste el bípasana?

- El bípasana es una meditación del buda, de hace mas de dos mil años, pero que ha venido a resurgir en el último tiempo. Se trata de estar diez días, como en un retiro, pero sólo consigo mismo. En ese período no se puede estar con nadie, ni con el gesto ni con la mirada. Desde las cuatro de la mañana, cuando uno se levanta, hasta las 9 de la noche se está en meditación. Solo. En Chile se está realizando también.

 

-¿Se produce una renovación espiritual?

- Sí. Es renovarse -pero el sólo hecho de viajar con los cinco sentidos bien atentos ya es una renovación, porque se sale del entorno cotidiano, para alimentarse de otro aire y ese otro aire te da otra energía- toda renovación positiva es buena. Hay que atreverse y perderle el miedo que la sociedad nos ha metido desde niño. Al salir uno se da cuenta que este mundo es maravilloso. Está ahí y depende de los ojos con el que se mire.

 

-¿Cómo ha sentido que en general se percibe sus viajes como mochilero en otro país?

- Bueno, hay mochileros y mochileros...igual he pasado por lugares más complicados que acá, donde el mochilero es mal visto, pero tú andas en la tuya. Yo jamás ando perdiendo el tiempo cuando ando mochileando. Por ejemplo, puedo estar una tarde completa esperando que alguien me lleve cuando ando a dedo, pero estoy leyendo. Si viajo en un bus o en un tren, tampoco pierdo el tiempo, porque cada minuto es importante, uno va aprendiendo y aprehendiendo cosas y esa forma de ir viviendo la gente lo percibe.. como se perciben las energías.

 

 

- ¿Programa cada viaje?

- No programo nada cuando viajo. ¡Voy por la vida!, pero por ahora sé que en invierno vuelvo a la amazonía a Iquitos, a recorrer el Río Amazona y volveré a mis tomas de Ayahuasca cada vez que pueda, porque son una fuente de sabiduría, igual que el bípasana y otras formas de meditación, porque es un ejercicio mental, porque te ayudan a valorar los regalos que te da la vida, ayudan a cambiar tus visiones del tiempo y también de la muerte.

Villablanca tiene entre sus planes crear un taller de lotería en Castro y ayudar además al doctor Jaime Ibacache que trabaja con las comunidades huilliches, pero lógicamente sin abandonar sus viajes que más de alguna vez también le han servido, al menos en España, para hacer contactos comerciales.

"Para viajar al extranjero solamente hay que atreverse", señala el comerciante Nelson Villablanca, quien viene llegando de Costa Rica.

Es que este "trotamundo" de 51 años, que nació en Santiago y que desde hace más de veinte años registra residencia en Chiloé, no se cansa de recorrer el globo, portando solamente su mochila y sus ansias de conocer y vivir nuevas experiencias.

Soltero y padre de cuatro hijos, llegó a la Isla Grande de esta provincia, convirtiéndose primero en apicultor, aprendiendo algo de la transumancia de las cien colmenas que tuvo, "hasta que me dí cuenta que el intermediario ganaba mucho más que quien producía". Después se dedicó al comercio de ropa usada y hoy posee tres grandes tiendas, en esta capital provincial.

Una de las bonitas experiencias que me ha tocado vivir fue en un recorrido por el Río Amazonas. Me interné en la selva y conocí a dos chamanes. Viví con ellos un tiempo y ahí pude aprender de su magia y sabiduría.

-¿Cuándo comenzó su interés por viajar?

- Es algo que siempre ha estado latente. Tenía diecisiete años y ya había recorrido Perú y Bolivia, pero los viajes los dejé de lado cuando ingresé a la universidad a estudiar pedagogía en matemáticas. Luego vino toda la responsabilidad de ser padre, de estar criando y cuando la relación de pareja se empieza a deteriorar, Claudia decide ir a estudiar a la Universidad. Me quedé como padre y madre de mis cuatro hijos, luego cuando ella termina su post grado, decidí irme a estudiar lotería a alguna parte del mundo y la idea era buscar un lugar como Alemania o España.

 

-¿Y hacia donde fue?

-Bueno, la verdad es que no fui a encerrarme a ningún lugar determinado. Recapacité y me fui en busca de artesanos que me han enseñado su oficio. En Bolivia, por ejemplo, cerca de Santa Cruz de la Sierra, conocí a Hernán Escalera, un connotado músico fabricante de charangos. Me quedé un mes viviendo en su taller y ahí hice mi propio charango -después seguí dando vueltas por Perú- y por muchas partes, y en la búsqueda de artesanos me di cuenta de otras cosas importantes.

 

DOS CHAMANES Y EL AYAHUASCA

 

-¿Qué cosas importantes ha aprendido?

- Que todo es importante cuando se viaja y descubrí que el andar viajando es vivir, es magia. Voy viviendo los lugares, el día a día y aún teniendo dinero voy como si no lo tuviera, porque de esa manera se genera una obligación de relacionarse con todo el mundo, de llegar al corazón de la gente. El éxito es que no te vean como turista, porque como turista más de alguien te va a a querer sacar algo.

El conocido vecino Nelson Villablanca en sus continuos viajes ha recorrido entre otros lugares Perú, Bolivia, Argentina, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Guatemala y España. Va, instala su carpa y vive por el mundo.

Villablanca tiene entre sus planes crear un taller de lotería en Castro y ayudar además al doctor Jaime Ibacache que trabaja con las comunidades huilliches.

 

-¿Qué experiencia de estos viajes le ha gustado más?

- Una de las bonitas experiencias que me ha tocado vivir es que durante un recorrido por el Río Amazonas, cerca de Pucalpa, me interné en la selva y conocí a Enrique y Reina, que son dos chamanes. Sanadores. Viví con ellos un tiempo y ahí pude aprender de su magia y sabiduría, y ahí aprendí también de los efectos del "ayahuasca", que es un alucinógeno que se extrae de una liana que mezclado con chacruna (hojas de una planta) alteran la conciencia y en ese estado uno puede ingresar a otro mundo, que a su vez puede estar conectado a la información, a celulas de millones de años. Es como sintonizar con otra realidad.

 

Por SARA CURUMILLA SOTOMAYOR



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